Hou Liang realiza un alegato a favor de "Una arquitectura integrada en la naturaleza"
“Como me confesó un día un amigo músico, los músicos no recuerdan notas, piensan en volúmenes”, esta anécdota, con la que Hou Liang comenzó su ponencia en la Universidad CEU San Pablo, le sugiere al arquitecto chino que la arquitectura comparte con la música, y con el resto de disciplinas artísticas, una idéntica pulsión expresiva que las hace formar parte de lo mismo: del arte.Y esta reivindicación le sirvió también de epílogo a su intervención ante los alumnos de la Escuela Politécnica Superior de la citada universidad, a los que recordó que arquitectura es algo más que “hacer edificios”. En su quehacer, el arquitecto contribuye a modelar el legado que “deja la humanidad a las siguientes generaciones”.De ahí que la responsabilidad del arquitecto vaya más allá de los imperativos formales y funcionales. La arquitectura debe, a juicio de Liang, expresar un concepto, lo que supone “no ceñirse exclusivamente a las demandas del cliente”.¿Sobre qué premisas se ha de conformar este concepto?
La reflexión de Hou Liang también se vierte sobre el funcionamiento de las grandes urbes, en cuyos centros de negocios (CBD) se aprecia la falta de esas zonas de reposo que siempre han tenido las comunidades humanas. “Hace unos años éramos cazadores y ahora también, y, como ellos, necesitamos un sitio para descansar”. Desde su punto de vista, hay que reparar los CBD, y ello pasa por “poner más árboles”. La solución, en un entorno esclerotizado por la edificación, es que los propios edificios ejerzan de “árboles verticales”, tal como ha pensado Liang para su proyecto de restauración del edificio de la CCTV en Pekín.








































